28 de febrero de 2016

El Cuerpo Hablante -Boletín N. 3-. EL CUERPO HABLANTE Y LA TRILOGÍA DE HIERRO, por Juan Fernando Pérez



Juan Fernando Pérez destaca en su artículo el anudamiento que existe entre el delirio, la debilidad mental y la duperie (engaño) para situarlos en la dimensión del cuerpo hablante. Estas elaboraciones no son sin consecuencias teóricas y clínicas.

En su conferencia sobre el cuerpo hablante, J.-A. Miller expone algunas tesis sobre lo que designa como la trilogía de hierro, esto es sobre el conjunto formado por el delirio, la debilidad mental y la duperie(1) que caracteriza a los parlêtres.

Reúne así tres fenómenos que propone ser tratados en su mutua determinación, en tanto la “debilidad consagra al cuerpo hablante como tal al delirio”, a lo cual añade que de la “debilidad al delirio la consecuencia es buena. La única vía que se abre más allá es, para el parlêtre, hacerse un dupe (engañado) de un real”. Se reconoce así el anudamiento que existe entre los tres hechos, lo cual comporta consecuencias teóricas y clínicas. Como se aprecia, hay en ello una decantación de la tesis de Lacan de 1978 según la cual “todo el mundo es loco, es decir, delira”. Algunos puntos mínimos que es posible precisar al respecto son los siguientes: 

1.- Lacan propone dos tipos de engaño para el parlêtre; y Miller recoge esa diferencia en su conferencia de París. El uno, como aquello que caracteriza al parlêtre en general (“el engaño por lo posible”) y otro, como objetivo de un análisis (“dejarse engañar por su real... la única lucidez que le está abierta al cuerpo hablante para orientarse”). Esa diferencia es indispensable tenerla en cuenta al referirse a la trilogía de hierro.

2.- Es importante en un análisis definir los mitos infantiles del analizante como forma primordial que adopta el delirio, si bien éste va más allá de los mismos; ello permite situar múltiples hechos tanto acerca de las lógicas del parlêtre ante sus modos de goce como para la dirección de un análisis.

3.- La debilidad es un concepto que tiene diversas definiciones en Lacan. La ubica inicialmente en la esquizofrenia para hacer finalmente de la debilidad un rasgo general del parlêtre. Por tanto conviene reconocer sus cambios en Lacan hasta situarla en la dimensión del cuerpo hablante, en lo cual la creencia es esencial.

4.- Ante la pregunta acerca de si el orden en el cual Miller agrupa los tres términos indica una secuencia causal, o está destinada a señalar un ordenamiento para la clínica, es posible afirmar que, en principio, causalmente el delirio determina la debilidad y ésta abre la posibilidad al engaño, si bien finalmente se produce una mutua determinación, un anudamiento. Por tanto, ya que el análisis del parlêtre implica la exigencia de “jugar la partida entre delirio, debilidad y duperie” conviene situar en cada caso las correlaciones que se establecen entre los tres elementos para considerar su función y su valor real en cada parlêtre.

Como se ve, las consecuencias que se pueden extraer de lo anterior son múltiples tanto en lo teórico como para la práctica analítica.  

Nota:
1 Engaño es la traducción que me parece más clara y conveniente para duperie, más que la de embaucamiento u otras que han sido propuestas al término.     

27 de febrero de 2016

El Cuerpo Hablante -Boletín N. 4- ¿LO REAL DEL INCONSCIENTE ES EL CUERPO HABLANTE?, por Amílcar Gómez





Interrogo esta afirmación de Miller, porque, habiéndola leído varias veces, no me parece exacta. A partir de la última enseñanza de Lacan, y los desarrollos que de ella hace Miller, queda bastante claro que:

1.- Los tres conceptos R-S-I, son equivalentes, ninguno predomina sobre el otro, lo cual, dicho sea de paso, es una lectura femenina del texto, bien por eso.

2.- El inconsciente freudiano, transferencial, está cargado de todo el sentido edípico y de la ley del padre.

3.- La pluralización de los Nombres del padre nos conduce a una clínica no estructural sino de nudos, una clínica de los goces. Delimitando aquello que del goce no pasa por la ley paterna.

4.- Cernir estos goces puede hacerse pensando en lo real del goce, y no en el sentido–gozado, es el goce en el cuerpo, fuera del goce simbolizado. Aquello que mortifica a la carne.

5.- La clínica de lo simbólico–imaginario es una clínica sintomática y fantasmática. La clínica de lo real es una clínica sinthomal, donde síntoma y fantasma van juntos, pero fuera del sentido–gozado. Es el núcleo real del inconsciente transferencial. Lo real del inconsciente es el cuerpo
hablante, dice Miller. Es lo real de lt;>a, que se lee: lo real del sujeto es posible que sea a.

Es interesante, puesto que esta fórmula lleva a pensar lo imposible de decir, es decir su par, y de nuevo estaríamos en RSI.

De donde cuerpo hablante=a, una letra que señala un agujero, sin par, estamos más cerca de lo real y de la letra, del hueco y la letra.

6.-Pero, se trata ahora de bordear el agujero, luego de visualizarlo hay que asirlo.

7.-Entonces, surge el concepto ya no de lo real del inconsciente transferencial, sino de Inconsciente Real, que sería parlêtre, o hablar-a-la-letra. Es el balbuceo inicial, antes del big-bang, el letrismo o neo-letrismo, letras que no remiten a ninguna significación ni diferencia.

No sería el cuerpo hablante sino: un cuerpo–letra, in–edito.

25 de febrero de 2016

LACAN COTIDIANO. ASUMIR EL PASADO. Entrevista a Peter Blau, por Gil Caroz



Peter Blau es periodista en la ORF (Radiodifusión austríaca). Desde hace cinco años trabaja como voluntario en Purple Sheep, una asociación austríaca que alberga y defiende los derechos de quienes piden asilo. En las últimas semanas fue muy activo, ayudando de manera personal a los refugiados sirios a cruzar la frontera entre Hungría y Austria en su camino hacia Alemania. Blau tuvo la amabilidad de dar testimonio de esta acción para Lacan Cotidiano

LQ: Usted está comprometido con la ayuda a los refugiados en Austria desde hace cinco años, sin embargo este problema tomó un nuevo giro en su país este verano. 

Peter Blau: En efecto, este verano algo cambió. En Austria, hay un gran campo de refugiados en Traiskirchen, que es el primer lugar a donde deben ir quienes piden asilo. Este campo tiene una capacidad para 600 personas, pero en julio desbordaba. En algunos momentos se llegaron a contar 4.500 y hasta 5.000 personas. No era tan grave como en el campo de Röszke en Hungría, pero este tipo de cosas no deberían suceder en Austria. Los refugiados dormían en carpas o a la intemperie. 

En ese momento estaba de vacaciones y me di cuenta que finalmente, aquello por lo que habíamos trabajado desde hacía cinco años había tomado consistencia, a saber una toma de conciencia pública sobre el problema de los refugiados. Una parte de la sociedad austríaca empezó a preocuparse por los refugiados con una solidaridad que no había imaginado jamás que fuera posible en Austria. El hecho de que cientos de personas intentaran ayudar a estas personas a tener una vida soportable en Traiskirchen es el único aspecto positivo de esta tragedia. 

Cuando volví de las vacaciones, intenté ver qué podría hacer sin perturbar las estructuras que ya estaban funcionando. A decir verdad, quedé un poco paralizado, porque no sabía cuál era mi rol en esta nueva situación. La realidad del problema de los refugiados estaba ahora cerca, no era solo un fenómeno propio del mar mediterráneo. Golpeó súbitamente a nuestra puerta, del lado de la frontera húngara. Cuando llegó a Budapest, a sólo dos horas y media de Viena, supe lo que iba a hacer. 

Partí hacia Hungría con mis dos hijos de veinticinco y veintiocho años. Subimos a los refugiados al auto y los trajimos a Viena haciéndolos cruzar la frontera, que todavía estaba cerrada. Era claramente ilegal hacerlo. Nos trasladamos principalmente a la noche, a través de pequeños caminos fronterizos, evitando las rutas principales, pues no sabíamos cómo reaccionaría la policía húngara e incluso la austríaca frente al hecho de que trasladábamos gente del otro lado de la frontera. Más tarde, después de la declaración de Angela Merkel que autorizaba a los sirios a entrar a Alemania, hubo una gran afluencia de emigrantes y las autoridades húngaras no fueron ya tan diligentes para detener los vehículos que conducían a los refugiados hacia Austria. Entonces se hizo más fácil y diez días después hice ese trayecto partiendo de Keleti, la estación de Budapest. 

LQ: ¿Podría contarnos del encuentro con algún refugiado en particular? 

PB: La experiencia más conmovedora sucedió la primera vez que llegué a la estación Keleti con provisiones para entregar. Me encontré con un joven hombre sirio, de 26 años, que hablaba fluidamente inglés. Le pedí que me indicara qué personas tenían urgencia de partir. El joven consintió, agregando que él también quería partir con nosotros. Sólo teníamos tres lugares para una familia pequeña, pero él volvió con una de cuatro personas diciéndonos: “Vamos, usted tiene suficiente lugar para nosotros cinco”. Le dijimos que podríamos llevar a cuatro, ya que viajar con cinco era muy arriesgado y no queríamos llamar la atención de la policía llevando muchas personas en cada vehículo. El joven cedió entonces su lugar con estas palabras: “Ok. Me quedo. Lleve a la familia, pero por favor, vuelva a buscarme”. Era muy noble de su parte. Quisimos ir a buscarlo al día siguiente, pero cuatro de mis amigos fueron detenidos en Budapest por conducir refugiados hacia la frontera, era demasiado peligroso salir nuevamente ese día. Me mantuve en contacto por teléfono móvil con el joven hombre, que continuó rogándome que fuera a buscarlo. Fue entonces que el gobierno húngaro decidió trasladar a los refugiados directamente en autobús desde la estación Keleti hasta la frontera. El joven tomó uno de esos autobuses y dos horas más tarde me llamó desde el norte de Alemania donde se encontraba. Debo ir próximamente a Alemania e intentaré contactarlo para encontrarnos pues respeto profundamente lo que él hizo. Me sentí mal de no poder llevarlo conmigo ese día y en alguna medida me siento responsable de lo que le suceda. 

LQ: ¿Qué lo lleva a hacer esto? 

PB: Una de las cosas más importantes que probablemente formó mi carácter es el hecho de haber crecido en países extranjeros. Soy alemán y llegué a Austria a los trece años. Durante mi infancia, cada tres años me trasladaba de un país a otro. Mi mundo siempre fue un todo, y no solo un país o una ciudad. Otra razón que me llevó a comprometerme está vinculada a mi vida privada, que era difícil. Hace cinco años me divorcié y mis hijos, ya grandes, se fueron de casa. La familia se desarmó entonces para mí. Había como un vacío en mi vida que debía ser llenado. En ese momento me encontré con la asociación Purple Sheep. Me pareció y me parece siempre que el nombre dado a esta asociación no es el más feliz, pero su acción era perfecta para mí. Su primer objetivo en ese momento era hacer aprobar una ley más receptiva para quienes pedían asilo. Creí que mi compromiso no duraría más que uno o dos años. Pero sucedió al revés, las leyes concernientes a la acogida de inmigrantes se volvieron cada vez más estrictas y severas, y nuestra asociación deberá sin duda continuar su acción para siempre. Ahora volví a casarme y mi mujer participa de esta actividad. El vacío pues, ha desaparecido, pero el trabajo se mantiene intacto. 

LQ: Usted fue tocado por el gesto del joven sirio que dejó pasar a la familia antes que él. Por otro lado, usted sintió un vacío cuando su familia se desarmó. Hay allí una resonancia que signa la importancia que le da a la unidad de la familia. ¿Me equivoco? 

PB: En efecto, los lazos familiares más próximos tuvieron siempre una gran importancia para mí. Siendo niño tenía un sueño recurrente respecto a mi propia familia por venir, constituida por una niña, un niño, mi mujer y yo. Esta familia de mis sueños era siempre feliz y tranquila, en oposición con la que había visto en casa de mis padres. Uno de los objetivos principales en la vida era hacer ese sueño realidad.

El fracaso sufrido en este aspecto me resultaba muy difícil, a pesar de haber mantenido siempre un lazo cercano y amoroso con mis hijos. Es posible que el deseo vivo de permanecer juntos, bajo cualquier circunstancia, manifestado por las familias de emigrantes me haya evocado eso. En dos oportunidades, esto nos condujo a hacer el viaje con seis o siete personas en nuestro automóvil, a pesar de mi reticencia. Las familias no querían repartirse en dos autos, el mío y el de mis amigos, incluso si les prometíamos seguirnos durante el viaje. Pero no estoy seguro que mi relación a la unidad familiar haya sido decisiva en mi respeto por el joven sirio. Al menos, no a nivel consciente... Él hubiera dejado su lugar a cualquiera, integrante o no de una familia, de todos modos me habría sentido profundamente emocionado y conmovido por su nobleza. 

LQ: ¿Según su parecer, qué es lo que hace la diferencia entre la posición húngara y la de Polonia en relación a los refugiados, y también entre la actitud austríaca y la de Alemania? 

PB: Esto tiene que ver con lo sucedido desde 1945. En Hungría, en Polonia e incluso en Austria, no existió lo que se llama un Vergangenheitsbewältigung, es decir, un trabajo de elaboración que permitiera asumir el pasado, asumir los actos cometidos por el Estado durante la segunda guerra mundial. Hace un año, fui a Polonia. Sabemos que, en su conjunto, el pueblo polaco no ayudó al pueblo judío entre 1940 y 1945, más bien al contrario. Pero hoy, el discurso que se sostiene en Polonia es: “¡Oh, qué es lo que los alemanes hicieron con nuestros judíos!”, pretendiendo hacer creer que el pueblo polaco hizo todo para ayudar a la población judía, lo que ciertamente no fue el caso. Los polacos no han trabajado de ningún modo su propia historia. Los húngaros tampoco. En cuanto a los austríacos, no lo hicieron del modo que lo hicieron los alemanes: ellos proclamaron siempre, por ejemplo, que Austria fue el primer país invadido por Alemania, etc. Pienso entonces que esto produce una gran diferencia entre cada uno de estos países, y que, por lo tanto, alguna parte enterrada profundamente en su alma, la de los alemanes y los austríacos, al menos los que son good thinking, saben lo que pasó hace setenta años y piensan que tales cosas no deben volver a suceder jamás. Sentimos una especie de culpa o al menos un impulso de mostrar que las cosas han cambiado, que ahora se puede hacer algo mejor y que debemos hacerlo saber al mundo. 

Traducción: Alejandra Loray 

23 de febrero de 2016

¡¡¡Nuevo Website!!! - New York Freud Lacan Analytic Group, por Maria-Cristina Aguirre





NEL



Estimados Colegas y Amigos:


El New York Freud Lacan Analytic Group se complace en presentar su primer dominio: 
 NYFLAG.ORG


El website presenta las actividades actuales del NYFLAG además de un archivo de su programa desde su fundación en 2000. Información sobre los seminarios semanales incluyendo lugar, tiempo y bibliografía se encuentran en la página del programa:  program page


Resúmenes de los Seminarios Clínicos y Seminarios de Lectura serán publicados semanalmente. Esta página web también incluye recursos para introducir el Campo Freudiano al público americano de habla inglesa, incluyendo publicaciones, eventos y noticias.

Actualmente estamos actualizando nuestra lista de correo electrónico. Solicitamos a aquellos que estén interesados en recibir el boletín informativo mensual y anuncios especiales, suscribir al NYFLAG usando el formulario de suscripción en la red:
  online subscription form. La lista electrónica NYFLAG Google Group será archivada luego de un periodo transicional.

Esperamos que disfruten del nuevo dominio y que nos visiten a menudo.
 


Maria-Cristina Aguirre
Director, New York Freud Lacan Analytic Group

Nueva Escuela Lacaniana del Campo Freudiano
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21 de febrero de 2016

Condolencias - Asociación Mundial de Psicoanálisis



 
Condolencias


Acabamos de recibir con gran dolor la noticia del fallecimiento de nuestra colega Cecilia Hoffman, miembro de la AMP y de la ELP en la Comunidad de Catalunya.

Cecilia Hoffman ha formado parte de la comunidad de trabajo del Campo Freudiano desde sus inicios en España, mostrando un decidido compromiso con el psicoanálisis, especialmente en la clínica de la primera infancia, campo en el que ha trabajado en distintos dispositivos, siempre con gran fortaleza e inteligencia. 

Queremos transmitir, en nombre de la AMP, a su esposo Josep María Panés, a sus familiares, amigos y colegas de la ELP, nuestras condolencias más sentidas.

Miquel Bassols
Presidente de la AMP

20 de febrero de 2016

SKABÔ 024: Beautés naturelles de Rio + Dali



Beautés Naturelles de Rio

Le Jardin botanique de Rio de Janeiro, est considéré comme l'un des dix sanctuaires écologiques les plus importants du monde. Il a été crée par Dom João VI en 1808 comme le jardin d’acclimatation pour des plantes exotiques. Après près de deux siècles, il est devenu l'Institut de recherche du Jardin botanique de Rio de Janeiro. Le parc dispose de 140 hectares et est située au pied du Corcovado. Il contient plus de 6000 espèces différentes de plantes et d'arbres tropicaux et subtropicaux, dont 900 variétés de palmiers. Les visiteurs peuvent se promener le long de ses ruelles, au son des oiseaux indigènes, en profitant du son des pinsons et des grives, comme le faisait Antonio Carlos Jobim notre grand maître, chanteur et compositeur.

Ana Maria Lima de Carvalho






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PIÈCE DÉTACHÉE
Parfaite Gala
Elisabeth Marion (ACF-VLB, Le Mans)

Lacan fait de la beauté un voile qui nous indique, « dans un éblouissement », « la place du rapport de l’homme à sa propre mort ». Salvador Dali, tout en peignant d’une manière académique et soigneuse, fait apparaître subtilement, grâce à sa méthode dite par lui-même paranoïa-critique, ce qui vient écorner l’image parfaite du corps humain et nous menace : la mort, la dé-composition.



18 de febrero de 2016

Papers nº 8. AMP 2014 - 2016 [ESPAÑOL]

Xe Congrès de l'AMP

 
PAPERS Nº 8
AMP 2014 - 2016

Editorial - El cuerpo en todos sus estados 
Nassia Linardou-Blanchet 

El parlêtre y su sinthome 
- Jean-Louis Gault 

Los cuerpos inertes y los cuerpos hablantes 
Marco Focchi 

El misterio del cuerpo hablante 
Alicia Arenas 

Apuntar a las tripas 
Irene Kuperwajs 

Cómo a-nudar 
- Jeanne Conway 

Un pequeño detalle 
- Gracia Viscasillas

 La creencia en lo real y el amor 
- Luiz Fernando Carrijo da Cunha 

Descargar para leer aquí

14 de febrero de 2016

El sultán y la bailarina, o la dona de Lynch, por Antonio Aguirre Fuentes

Hay una fábula que le interesaba a Lacan. Un sultán se aburría, sumido en el hastío y la tristeza. Una bailarina danza para animarlo. Saca un velo cada vez que la demanda del sultán se oye: "Más". Uno a uno, y no queda ninguno. La voz del sultán exige: "Más". Los siervos desollan a la bailarina.

Freud entendió muy bien que la cultura, en el llamado Occidente, ha inhibido la expresión agresiva de la pulsión de muerte. Se traduce en una severidad del superyó, que se expresa en sentimientos de culpa y en una necesidad de castigo inconsciente. El Eros, favorable a la sociabilidad, ha corrido un destino distinto. La vida licenciosa de la modernidad lo atestigua. El ideal de hoy es pacifista, sensible, feminista, ecológico, no agresivo, radicalmente hoplofóbico. La culpa y la deuda siguen su acumulación. Continentes, pueblos, generaciones, culturas, religiones, etnias, siglos enteros de víctimas, señalan acusadoramente a las metrópolis del capitalismo, la ciencia, el arte  y la corrupción moral. Es el fantasma de un estado pre-apocalíptico.

En el Otro lugar las cosas son el reverso. La severidad aplasta las conductas eróticas, las prohíbe, las regula matrimonialmente. Las mujeres son vigiladas y castigadas redobladamente. Pero hay un camino libre para la pulsión destructora, cuando se dirige al "infiel", al apóstata: la guerra santa. Incluso con la espada. La gramática pulsional que nos enseñó Freud viene al caso: amo al Occidente corrupto; no, no lo amo, lo odio; el Occidente me odia.

El diagnóstico social en "Occidente" está afectado por sus represiones y sus debilidades. Calcula la economía, hace contabilidad, mira la distribución y concluye en que la injusticia está allí. La política se concibe, Lenin dixit, como la economía concentrada. Soslaya la dimensión del poder como un fin en sí mismo. Si Freud, en su Psicología de las Masas, destacó el papel del líder y la identificación, esto se relega como secundario, hasta irrelevante, en la causalidad moderna y posmoderna. Cuando Lacan dice que la Iglesia toma sangre nueva del marxismo, reconocemos el sentido de las palabras del Papa: detrás de la guerra santa está el dinero y el poder. Permanece en el terreno del principio del placer, y de su aplicación, el principio de realidad. El psicoanálisis ve un "más allá".

Cuando la malla simbólica se rompe, cuando el tejido del sentido imaginario se agujerea, Lacan advierte la aparición de la figura feroz del superyó (Escritos 1). Esta es la interpretación que se puede encontrar en la fábula del sultán pornógrafo y la bailarina desollada: el cuerpo de la belleza desgarrada da a luz el signo mortífero de la calavera.

La licuefacción posmoderna del tecno-capitalismo global, de la civilización occidental, no prosigue indefinidamente. El contragolpe viene con las máscaras del racismo, el fascismo, los odios étnicos y religiosos, y por último, el reconcentrado antijudaísmo que apunta a Israel, el pequeño Satán incrustado en la tierra santa del Islam.

Un colapso de cualquier lugar en el campo de la modernidad capitalista, democrática y liberal, no verá la aurora emancipatoria, ni de una "multitud", ni de un "pueblo". Sólo el encumbramiento de un amo, uno de verdad, lo cual también es una mala noticia para los psicoanalistas.

El Uno absoluto y el Uno de la diferencia absoluta: El otro ateismo

Tenemos una condición que no ha sido suficientemente pensada respecto al Islam. J.A.Miller la detecta cuando nos dice que  esta religión no tiene un Dios-Padre, a diferencia del judeo-cristianismo. No hay padre, no hay una historia de pecado y redención, no hay un hijo que salva y se sacrifica sufriendo. El Dios-Padre del judeo-cristianismo escucha y perdona. El teólogo protestante Jacques Ellul atribuye a esta divinidad una interlocución amorosa, mientras que el Corán pone por delante la sumisión al Uno impersonal, a la "soberanía solitaria de Alá". Paul Berman rastrea el Uno hasta Plotino, buscando las raíces del "Tawhid" del Estado Islámico. El carnaval que celebraba la caída del padre se ha interrumpido con la sorpresa de un Dios-Uno, que retorna con "su pasado funesto".

El paraíso de los yihadistas les promete 72 vírgenes. Freud interpreta la Medusa, con su cabeza de abundantes serpientes como un signo de la falta, de la castración. El Islam sabe secretamente que La Mujer no existe, hay que arreglarse con una.  Su oferta de 72 mujeres lo delata. El mártir tendrá que armar, sin esperanza, este puzzle con 72 piezas para hallar a La Mujer. Que La Mujer no existe es la versión lacaniana del ateísmo.

La discordia básica del mundo la fabula también Freud, apelando a El Rey Lear, de Shakespeare. Separado de su madre el hombre busca en una mujer lo que ha perdido y sufre la decepción de un arreglo imposible. Sólo la madre tierra en la muerte acoge al sujeto en un matrimonio perfecto. El mártir islamista, sin soportar la vida, culpable de su fascinación por la infiel adúltera y prostituta, se embarca en la legión del lazo sublimado homosexual y guerrero.

El Uno del Islam, el Uno absoluto, el agujero no del inconsciente sino de la muerte (Lacan, Carta a la Escuela), el Dios oscuro sin reverso paterno, ¿qué quiere? El clero asesino, como lo llama J.-A. Miller, hace hablar al Dios: quiere sacrificios humanos, autoinmolaciones. Los yihadistas son objetos desechables, pedazos de carne.

Por la vía de la transferencia analítica se va a otro absoluto. No el de todos, ficción de un Uno ideal siniestro, sino el que hace la diferencia absoluta del goce de un sujeto. Uno-por uno. El analista, que ocupaba el lugar del objeto, al final será el mediador que se desvanece. El cineasta David Lynch pide algo con lo que estaría de acuerdo Lacan: hay que concentrarse en la dona, no en el agujero. Sabiendo que está allí.

12 de febrero de 2016

L'ENFANT ET LA FÉMINITÉ DE SA MÈRE, par François Leguil


Édité sous la triple direction d’Élisabeth Leclerc-Razavet, de Georges Haberberg et de Dominique Wintrebert, « L’enfant et la féminité de sa mère » est fait de l’étude la plus large de ce qui arrive à l’enfant lorsqu’il se confronte aux questions que lui pose la découverte de la féminité de sa mère. Plus de deux années d’un séminaire régulier ont fourni la « matière » clinique de l’ouvrage et permis que soit mise au clair une somme impressionnante de réfexions. Impressionnante, car rarement les choses ont été abordées de façon aussi « frontale », aussi exhaustive également.

Cela explique que le livre séduit avant d’instruire. Il faut essayer de dire pourquoi. Le nombre des auteurs, la multiplicité des récits de cure, la place accordée aux commentaires cliniques, la variété des « angles d’attaque » de l’objet étudié, en un mot l’ordre apparemment composite de son architecture pourrait inviter à le ranger dans la catégorie des ouvrages dont on saisit d’emblée l’intérêt, mais que l’on ouvre pour en lire un chapitre, avant d’en consulter un autre dans une succession que l’on choisit sur le moment, convaincu que l’unité de l’ensemble tient à la diversité de la réalité qu’elle embrasse. Or, cela ne se passe pas ainsi : « L’enfant et la féminité de sa mère » se lit d’un seul tenant, pressé d’en accomplir par une même course les différents trajets.
 
Sorti au début du mois de novembre dernier, il devait être présenté et mis en vente à la librairie de nos quarante-cinquièmes Journées d’études. On sait que ne l’ont pas permis le sang versé dans Paris et l’abomination d’un vendredi 13, chassé pour longtemps des ironies d’une loterie désormais absurde. Dans la liste terrible des conséquences de la tragédie voulue par les meurtriers de la guerre sainte, l’annulation de nos Rencontres où la plus grande foule était promise, la célébration impossible des nouvelles parutions et, consécutive à l’énormité du malheur, la discrétion des premières diffusions, paraissent y tenir leur place à un rang bien inférieur. Dans la disproportion des actualités pourtant, une articulation existe entre ce à quoi s’affronte « L’enfant et la féminité de sa mère » et le fl rouge qui permet de ne pas trop se perdre dans la lecture des événements. Ce n’est pas blasphémer le sacré des souffrances de l’attentat du 13 novembre, ni convoquer une doctrine là où le dogme a tué, que de vouloir identifer l’emboitement des enjeux. Une articulation existe ; elle s’impose sur la couverture autant que dans le titre, « L’enfant et la féminité de sa mère».
 
La couverture d'abord : en pleine page, un tableau du Caravage avec, sur toute la hauteur, la mère du Fils de l'Homme ; image confondante de grâce féminine, d'une calme beauté, mais infnie dans la douceur de son éclat. Penchée, admirable, sur son garçon comme s'il était besoin qu'elle l'aide encore en le soutenant de ses bras afn qu'il puisse dans l'accomplissement des Écritures remplir sa mission d'écraser le mal et l'hérésie. Bon... On ne décrit pas davantage la " Madone des palefreniers " que le monde entier connaît, que l'on peut contempler à chaque fois comme si c'était la première aux murs de la galerie Borghèse de Rome.

Un tableau du Caravage en couverture ? Non. La moitié seulement ; la seconde n'y est pas. Une autre femme, une autre mère : Sainte-Anne, patronne des palefreniers (patronne aussi de tous ceux qui ne sont plus dans leur sens commun). Elle regarde l'enfant que sa mère regarde. Dans deux articles consacrés à l'étude freudienne, " Un souvenir d'enfance de Léonard de Vinci ", Meyer Schapiro (1) explique la place tenue par la mère de la Vierge dans la peinture, dès le quinzième siècle. Cette place n'est pas indifférente à la double question posée par le lien de l'enfant à sa mère, et par celui de la mère à la sienne qui l'a faite flle. Fille, donc femme ; c'est-à-dire sujette à la féminité dès avant que l'ange de l'Annonciation ne lui laisse d'autre option que celle de se déclarer " servante du Seigneur ".

Le Caravage répondait à une commande destinée à orner l’autel de la chapelle Sant’Anna dei Palafreinieri de la Basilique Saint-Pierre. L’archiconfraternité des palefreniers fut contente, mais le tableau ft scandale : trop avancé dans l’âge pour apparaître nu, la représentation de l’enfant déplut au clergé. On estima aussi le décolleté de Marie trop suggestif pour que, derrière l’adoration impérative, restât ignorée l’éventualité subversive d’un buste désirable. Les bons pères (entendre : les cardinaux et les chanoines, maîtres du lieu) le retoquèrent illico. Scipion Borghèse l’acheta. En 1930, Emile Mâle, académicien français, historien réputé de l’art religieux père de Pierre Mâle, compagnon avec Henri Ey de Jacques Lacan à l’internat de... Sainte-Anne) montrait dans un travail remarqué (2) que la laïcisation de l’œuvre, impliquée par sa mise sur le marché, fut la sanction infigée par le Magistère à la sensualité exagérée des choix de l’artiste.

Mère du Rédempteur, la Vierge du Caravage était trop femme. Nous y voilà ! L’affaire devrait inviter à la modestie et inciter à la prudence ce que les admirateurs des « racines chrétiennes de l’Europe» pensent devoir à l’invention, effectivement faramineuse, de la conception virginale du Christ, comme à celle, tout aussi ingénieuse, du dogme de l’Immaculée Conception. C’est parfois une idée reçue, bien trop reçue sans doute : la condition de la femme en Occident, les progrès de l’égalité dans l’ordre démocratique, comparés à l’effrayante et lamentable situation qui lui est faite en terre musulmane, devraient beaucoup à l’antécédence médiévale du culte marial. L’apologétique fait ici peu de cas de ce que rappelle l’historien : contemporaine d’une reconsidération du mystère de l’Incarnation, la croissance au XIIe siècle des prestiges et du rôle attribués à la Vierge, n’allait pas sans que fût marquée l’étroite solidarité des vertus de la maternité et de la virginité (3).

L’un des nombreux et passionnants enfants dont l’aventure analytique est examinée dans le livre de nos collègues, Benoît – adolescent plutôt qu’enfant – résume à la perfection ce sur quoi depuis toujours chaque « parlêtre », chaque « être pour le sexe », achoppe : « C’est pas une femme, ma mère » (4) ! Cri du cœur, s’il en est, capable de renouveler en le déplaçant singulièrement l’exemple fameux de Freud, celui de la dénégation : « Non, ce n’est pas ma mère ».

La hiérarchie implicite, qui subordonne les devoirs d’un sexe aux prérogatives de l’autre, demeure un corrélât de l’hypothèse monothéiste. L’héritage de leur puissance civilisatrice passée ne peut faire oublier qu’au-delà des billevesées œcuméniques contemporaines, le joug des morales religieuses s’imposait d’abord aux femmes. Au long de son œuvre, Freud en nommait la raison : Ablehnung der Weiblichkeit, récusation de la féminité. Certes « la terreur dans l’hexagone » (5), son analyse, réclame bien d’autres considérations que celle qui nous retient dans la lecture de « L’enfant et la féminité de sa mère » ; celle-ci démontre dans les faits et par la pensée la précocité et la généralité de cette Ablehnung, mais aussi bien l’extrême diversité des solutions singulières qui la « dépassent », que l’on peut déchiffrer lorsqu’on la saisit « in statu nascendi », en se confrontant au réel qui consiste à « laisser parler » l’enfant (6).

Nos collègues, en effet, laissent parler celles et ceux qui sont à l’âge où « c’est tout entier en tant qu’étranger au sujet que se livre ce qu’il en est du savoir sexuel », c’est toujours un traumatisme » (7). Pour se mesurer à ceci que « la question fondamentale de la psychanalyse de l’enfant est de savoir comment l’enfant s’inscrit dans la relation de la femme à son manque » (8), Élisabeth Leclerc-Razavet, Georges Haberberg et Dominique Wintrebert n’ont pas « lésiné sur les moyens », dans une langue savante et accessible à la fois. Appelant à la rescousse plus d’une douzaine de collaborations et de collègues, une suite de récits cliniques – tous évocateurs et profonds – est commentée, portée au paradigme grâce à un va-et-vient constant et souple entre la particularité d’un trait, le frappant d’un propos, le roman qu’est toute existence et un élargissement doctrinal à chaque fois justifé par la saine précaution d’un parler simple.

Modestement, l’ensemble du volume est présenté comme un « travail de laboratoire » (9). Nous faisons le pari qu’il est bien plus et qu’il prendra peut-être parmi nous la place d’un classique, tant l’ampleur des questions traitées confronte chacun à la « perspective des remaniements actuels incroyablement rapides de la famille » à une « mutation que nous pouvons élever au rang de symptôme actuel du malaise dans la civilisation (et qui) renvoie à la façon dont la mère se divise entre mère et femme » (10)

Dans cette note de lecture, nous avons cru devoir insister sur l’impossible allégement des croyances de toujours ; leur cause est à chercher dans la découverte des conséquences de la vie sexuelle de chaque enfant. Elle est cernée dans ce livre en son lieu le plus vraisemblable, sinon le plus fagrant, en un point où il devient avéré que le singulier explique l’universel. La tension croissante et la violence qui divisent entre elles ces croyances et l’aversion pour ceux qui n’en partagent aucune, s’expliquent aussi par les transformations stupéfantes de la biotechnologie de la procréation. Les témoins des débuts de la psychanalyse ne pouvaient les imaginer, malgré l’anticipation de célèbres trouvailles romanesques. François Ansermet y consacre sa préface et note que, puisqu’on sait désormais « séparer l’ovocyte de la mère », celle-ci « peut devenir aussi incertaine que le père » (11).

Avec l’ensemble des collègues que la confection de « L’enfant et la féminité de sa mère » a réuni, gageons qu’aucun d’entre nous ne s’effrayera de cet avenir imprévisible que la science profle. Fait de frénésies inventives, utiles ou baroques, opportunes ou dispendieuses, nous le redoutons moins que le retour des vieilles obscurités ; en fermant ce livre, avec en tête le souvenir des vérités rapportées après avoir été entendues de l’âge le plus tendre, nous nous sentirions plutôt enclins à s’inspirer des amateurs de grands vents : « prospérez modernités désirées et confusions possibles. Vous n’en rendrez que plus salubre le discours inventé par Freud, repris par Lacan, qui fait aimer, et l’enfant qui parle, et la féminité de sa mère qui ne se cache pas, et l’approfondissement de l’énigme qu’ils sont l’un pour l’autre, et l’adresse qui fait de leur interrogation la nôtre pour essayer de leur apprendre que la joie de vivre et le gai savoir sont une seule et même chose ». 


Notes:

1 : Schapiro Meyer, « Style, artiste et société », Tel –Gallimard, Paris, 1982, pp : 93-146. 2:Mâle(Emile),«Lasignifcationd’untableauduCaravage,in «Mélangesd’archéologieetd’histoire»,Année1930, volume 47, numéro 1, pp : 1-6.
3 : Cette prudence est celle d’un Georges Duby (in « L’amour en France au 12° siècle », Quarto - Gallimard, Paris, 1996, pp 1402-1404. « Que savons-nous en France, au 12° siècle, de l’amour entre époux ? Nous n’en savons rien, et nous n’en saurons, je pense, jamais rien pour l’immense majorité des ménages... Chose curieuse le mariage est affaire masculine » Prudence, mais aussi humour ; Duby toujours in « Le Moyen-Age, au chapitre : « La Pucelle d’Orléans », Pluriel, Editions Hachette, Paris, 2005, p. 453 : « Les foules se précipitaient vers Jeanne. On voulait la voir, la toucher ... Les capitaines reprenaient courage ... bataillaient vaillamment sous la bannière de cette belle flle qu’ils apercevaient demie nue lorsqu’on la soignait de ses blessures et dont ils s’émerveillaient que la vue de son corps n’excitât pas leur désir ».
4 : « L’enfant et la féminité de sa mère » , L’Harmattan, Paris, 2015, p. 73.
5 : Kepel (Gilles), « La terreur dans l’hexagone », Gallimard, Paris, 2015.
6 : Lacan (Jacques), Autres Ecrits, Editions du Seuil, Paris, 2001, p. 137.
7 : Lacan (Jacques), cité dans « L’enfant et la féminité... » p. 30.
8 : Miller (Jacques-Alain), cité dans « L’enfant et la féminité... », p. 65-66.
9 : « L’enfant et la féminité... », p. 11.
10 : idem, p. 94.
11 : idem, pp 7-8.

10 de febrero de 2016

Carta abierta a Emma Leach, presidenta de la Asociación Aprenem, por Iván Ruiz

PARA UN DEBATE PÚBLICO 
Y PLURAL SOBRE EL AUTISMO
CARTA ABIERTA A EMMA LEACH,
PRESIDENTA DE LA ASOCIACIÓN APRENEM


Estimada Emma Leach,
La campaña “Prácticas obsoletas en la atención pública del autismo en Cataluña”, que usted lidera como Presidenta de la entidad que representa, ha forzado al conjunto de padres y madres de personas con autismo a entrar en una discusión profesional que, como padres y madres, no queríamos ni nos corresponde.
Me dirijo a usted como Presidente de la Asociación TEAdir de padres, madres y familiares de personas con TEA, aunque, seguro, otros padres y madres se sentirán identificados con lo que esta carta plantea.
Permítame que me dirija a usted como máxima responsable del texto que, a través de la plataforma Change.org, ha promovido su entidad. Leyéndolo con atención, sólo dos causas se me presentan como posibles del ataque a la paz y respecto entre padres, entidad y administraciones, que esta campaña supone:
  1. Que los profesionales que asesoran a su entidad hayan cometido una equivocación, más o menos intencionada, de causas. Es decir que hayan confundido la causa legítima de los padres de mejorar la vida de sus hijos con autismo, con la causa de unos profesionales concretos, de conquistar lugares de influencia y poder. Si esto fuera así, estará usted de acuerdo conmigo que nos encontraríamos ante un uso del sufrimiento de los padres en contra del código ético profesional.
  2. Que los padres y madres que usted ha reunido en torno al apoyo de esta campaña han confundido al adversario que impediría la mejora de la atención de sus hijos, atribuyendo a los malos encuentros de los que usted llama psicoanalistas, la razón de que sus hijos no mejoren como podrían.
Por supuesto que ambas razones son compatible pero no me corresponde aquí tratar la primera, ya que lo más preocupante de su campaña es que esté liderada por padres y madres que, como a todos nosotros, nos une el mismo deseo: el bienestar de nuestros hijos.
Su campaña, aunque tome la forma de un reclamo de la mejora de la atención de los niños y niñas con TEA, está atravesada por una voluntad de exclusión de lo que ya existe. La racionalización de la que usted habla no es más que la voluntad de eliminar lo que hay, esto es una red de atención ambulatoria pública construida a lo largo del tiempo a partir del trabajo conjunto entre entidades y administración.
Debe usted saber, de entrada, que modificar los servicios que ya existen o implementar otros nuevos no puede contravenir la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad que, en su artículo 4.1.f) dice textualmente: Emprender o promover la investigación y el desarrollo de bienes, servicios, equipo e instalaciones de diseño universal, con arreglo a la definición del artículo 2 de la presente Convención, que requieran la menor adaptación posible y el menor costo para satisfacer las necesidades específicas de las personas con discapacidad, promover su disponibilidad y uso, y promover el diseño universal en la elaboración de normas y directrices. No está entonces claro que su petición respete esta obligación general incluida en la Convención.
Pero, además, excluir lo que ya existe acostumbra a ir acompañado –se lee en su petición- de la imposición de una verdad universal: un único modelo, en este caso, para todos los autistas. Más allá del método, esta exigencia de aquello en lo que usted cree se escucha como un intento de autoafirmación y autosuficiencia frente a lo que impediría llevarlo a cabo. Pero no es sino desde un rechazo latente, estimada Emma Leach, que esto puede hacerse de este modo, y es este rechazo hacia el otro lo que termina finalmente retornando sobre uno mismo.
Permítame entonces que le diga que su campaña ha equivocado sus dos objetivos: el adversario y las formas de combatirlo.
El adversario
La exigencia que hacen a los representantes políticos coloca a los psicoanalistas en el epicentro de los males de la atención pública del autismo. Quiero recordarle, sin embargo, que la red pública de Centros de desarrollo y atención precoz (CDIAP) y Centros de salud mental infanto-juvenil (CSMIJ) de la Generalitat de Catalunya integra en sus equipos multidisciplinares a psicólogos, contratados con la finalidad de ejercer las funciones propias de la psicología, y que cumplen con los requisitos legales pertinentes, por tanto con la titulación universitaria correspondiente, sea cual sea su orientación. No hay, por tanto, psicoanalistas en tanto tal en los centros ambulatorios mencionados.
Otra cosa es la orientación teórica que estos profesionales escojan para su práctica. Por supuesto que están los que han escogido el psicoanálisis, de la misma manera que se encuentran los que han preferido el modelo cognitivo-conductual, pero también es cierto que se pueden encontrar profesionales que no se identifican ni con un modelo ni con el otro, y que siguen recorridos de formación diversos, incluso eclécticos. En este sentido, referirse al psicoanálisis como modelo preferente, más dotado económicamente del sistema público de salud es un error que proviene o bien del desconocimiento de la realidad de los centros públicos o bien de un reduccionismo simplista de todo aquello que no es conductismo.
Y podemos añadir en este punto, para su conocimiento, que una formación reciente en los CSMIJs en diagnóstico del TEA, que desde el Departament de Salut fue encargada a la Sra. Amaya Hervás y recomendada a todos los equipos de estos servicios, ha sido financiada con dinero público sin opción a que estos mismos profesionales puedan también recibir una formación subvencionada en el diagnóstico clínico del autismo que no recurra necesariamente a los tests diagnósticos que circulan hoy.
Sorprende, por otro lado, su insistencia en la evidencia científica y las buenas prácticas. Y en esto, el psicoanálisis parece ser de nuevo para usted el más claro enemigo de que la red pública no pueda asegurarlas – la evidencia científica y las buenas prácticas. Debo suponer que ha leído con atención los cinco textos de referencia que adjuntan ustedes en la campaña y que, por tanto, puede dar cuenta de la cantidad de cifras prácticamente incomprensibles que allí figura y de los resultados restringidos y poco concluyentes –recomendaciones, más bien- que se desprenden. No es tampoco este el lugar en el que entrar en el detalle de estos textos pero está claro que se trata de estudios que no gozan de un consenso a nivel internacional.
En cualquier caso, la validez de estos estudios en el día a día de muchos padres tiende a cero. ¿O es que usted considera que los padres tendrían que preguntarse por la evidencia científica de todas y cada una de las reacciones de nuestros hijos y de nosotros mismos cuando nos encontramos con las dificultades cotidianas en casa, en la calle, en el parque, en la biblioteca? Esta supuesta evidencia científica de los trastornos de nuestros hijos, ¿cree que sirve también para explicar las reacciones de nuestros hijos en contextos en los que no se aplican estos métodos de rectificación de conducta (en las sesiones de música, en las ludotecas, en la piscina, en las actividades deportivas, en las fiestas de compañeros de clase, en las comidas familiares), o incluso cuando sus respuestas no coinciden con lo que del método se espera?
¿De qué manera el método ABA (Análisis aplicado de la conducta) contempla la posición decidida de un niño de participar en él? ¿Está previsto que los padres que lo aplican puedan escuchar esta negativa de sus hijos, cuando ésta se da? ¿Qué alternativa de tratamiento se les ofrece en ese caso?
Su campaña sostiene una certeza: la existencia de un único método fiable para el autismo. Siendo esto ciertamente dudoso, a partir de los estudios que ustedes promueven, más lo es todavía cuando se sabe que el ABA no contempla la posición decidida de un niño a no participar en él. Supongo que sabrá que cuando esto sucede, que cuando un niño se resiste con virulencia a los ejercicios del adulto, el método diseñado por Lovaas, e impartido oficialmente en los Estados Unidos por la UCLA, no contempla otra intervención que el ejercicio de una violencia igual o superior a la del niño hasta conseguir su obediencia. ¿Es este el modelo que piden para la red pública?
Se entiende así que la perspectiva psicoanalítica se convierta en un adversario claro de este método, pues los profesionales con esta orientación que han atendido a nuestros hijos en la red pública nunca han intervenido sin obtener antes el consentimiento del niño. En ocasiones hace falta tiempo, más paciencia y más confianza para llegar a ello, pero le aseguro que nosotros lo preferimos.
El riesgo de dar forma a un adversario es que éste acabe adquiriendo una consistencia que no se esperaba al inicio. Y situar al psicoanálisis en el corazón de su campaña nos obliga a defender, a los padres y madres de TEAdir, esta orientación teórica y práctica que ha servido para nuestros hijos. Es por esta razón que anunciaremos en los próximos días la creación de la Federación TEAdir España, que servirá de interlocución con los representantes políticos a nivel estatal y tratará los contagios de campañas como la suya.
Las formas de combatirlo
Se puede llegar a entender que si ha escogido a los psicoanalistas como razón de su movilización es básicamente por los malos encuentros que algunos padres han tenido con determinados profesionales de estos centros. ¿Es esta razón suficiente para asociarse e iniciar una petición a favor de un método, sí, pero en contra de aquellos padres y madres que se muestran satisfechos con la propuesta terapéutica recibida, más allá de que sean métodos conductistas o una orientación psicoanalítica?
Si observa a los padres que le rodean se dará cuenta de que muy habitualmente escogemos para nuestros hijos los tratamientos para sus dificultades que más se adecuan a nuestros modelos o estilos educativos. ¿Por qué entonces no ha optado usted por centrar sus esfuerzos, y el de los padres que moviliza, en pedir simplemente a la administración más conductismo para sus hijos? Podría encontrar como respuesta que la administración se proponga asegurar el conductismo dentro de una pluralidad en todos los equipos profesionales. Sería, así mismo, la ocasión para nosotros de pedir que en todos esos equipos esté también garantizada la orientación psicoanalítica.
Teniendo en cuenta su insistencia en la mala praxis de los psicoanalistas, me veo con la obligación de preguntarle: ¿cuáles son exactamente estos errores en la práctica de los profesionales con los que se han encontrado, que la llevan a hablar de mala praxis, un término que se sitúa, en efecto, en los límites de la difamación? ¿Se trata únicamente de inacción con los niños más pequeños o de no forzarlos, de captar su atención e implicación por medio del juego, de no aplicar métodos aumentativos de la comunicación antes de que el propio niño encuentre su manera de comunicarse, o de no imponer un diagnóstico por encima de las particularidades de los niños? Su mala praxis es la de conseguir la complicidad y responsabilidad de los padres, siguiendo sus propios ritmos, para acompañar a sus hijos? Es necesario, estimada Emma Leach, que muestren estos supuestos ejemplos de mala praxis para que se pueda sostener un cuestionamiento, como el que desde Aprenem hacen, de los profesionales a los que usted denomina psicoanalistas.
Creo que hacen bien, finalmente, en plantear únicamente como hipótesis, sin necesidad de afirmarlo con mayor contundencia, que las prácticas psicodinámicas pueden incurrir en mala praxis. Se trata de un terreno delicado en el que, me parece, conviene no entrar. Por si acaso, desde TEAdir seguimos de cerca las resoluciones judiciales que empiezan a aparecer y que cuestionan seriamente la ética de los modelos de rectificación de conducta.
Para un debate público y plural sobre el autismo
La situación actual en la atención del autismo podría ser, sin duda, mejorable, pero conseguirlo no pasa por el ataque sino por un debate serio y riguroso, fruto del trabajo conjunto y del respeto a la diversidad.
Le invito a participar en un debate público y plural sobre el autismo en el que pueda defender los argumentos que utiliza para ir en contra de los profesionales orientados por el psicoanálisis, de los profesionales diversos de la red pública y, sobretodo, de los padres y madres que no comulgan con sus postulados. También para conocer los beneficios de su propuesta, claro. Nosotros, por nuestra parte, argumentaremos nuestros posicionamientos.
Mientras tanto, los padres y madres de TEAdir le pedimos públicamente:
1-      Que no utilicen al conjunto de padres y madres de personas con autismo para un debate de las ideas que deben librar los profesionales.
2-      Que busquen un adversario claro que estaría impidiendo sus propósitos y dejen al conjunto de nuestros profesionales ejercer con libertad su profesión.
3-      Que pidan a los expertos que les asesoran que defiendan sus evidencias a título personal y en espacio públicos de debate.
4-      Que se dirijan a nuestros representantes políticos para mejorar la atención de las personas con autismo y de sus familias, y no sólo de unos cuantos en detrimento de otros.
5-      Que pidan a estos mismos representantes políticos que se ocupen también del futuro de nuestros hijos, diagnosticados hoy de TEA, y que serán mañana personas adultas para las cuales no existen todavía suficientes servicios.
6-      Que retiren esta campaña y trabajen, si lo que quieren es constituirse como entidad de referencia, en encontrar aquello que beneficie al conjunto de padres y madres. Aquí nos encontrarán también a nosotros, pues no estamos obligados a entendernos pero sí a no impedirnos trabajar para mejorar la vida de las personas con autismo.
Barcelona, 4 de febrero de 2016
Iván Ruiz
Presidente de la Asociación TEAdir de padres, madres y familiares de personas con autismo